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Instalación
Madera, radiografías de baleados, acrílico, lámparas fluorescentes, tierra, felpudo, sistema de video
500 x 400 cms (aprox)
Museo Alejandro Otero Collection
1994

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Texto: Julio Ortega, Investigador y Ensayista, Brown University, USA
Fragmento de Leer la crisis, Suplemento Bajo Palabra, El Diario de Caracas, domingo 6 de noviembre de 1994.
...cada lápida es un verdadero icono: muestra la placa de rayos X de una víctima de la violencia. La bala mortal puede verse como un grafismo luminoso de la vida cotidiana caraqueña, revelada orgánicamente bajo el poder del retrato nuclear y del arte conjurado. Como espectador de esta instalación inquietante (tumbas sin sosiego) uno camina entre las lápidas alegóricas (de ironía simbólica); y al salir un tapete casero nos aguarda para que limpiemos nuestros zapatos. Como la frontera de esta necrópolis urbana, ese tapete sugiere que la violencia está a la puerta de la casa. Pero ocurre que al darle vuelta al cuarto nos encontramos con una puesta en abismo de nuestra propia visita: una máquina de video ha grabado nuestros pies en el acto de sacudirlos sobre el tapete y una grabadora ha recogido esa ficción como un sordo oleaje. Pero Nela Ochoa (...) no reconstruye esta metáfora de la subjetividad alarmada para decirnos lo que ya sabemos, ni siquiera para sensibilizar nuestros pasos en el abismo urbano. Más bien, A Plomo nos introduce en una escenificación de esta crisis, hecha con sus propios materiales; sólo que ello ocurre desde la forma acabada de un trabajo asociativo y riguroso, esto es, como la refracción de lo visto y documentado que se mira a sí mismo para leer lo ilegible: los muertos retratados por dentro y los vivos grabados por fuera. De los muertos nos queda una radiografía como su acta de defunción; de los vivos, el tránsito de unos pasos como el drama de su pregunta. |